martes, 15 de junio de 2010

Juego de niñas (y hombres).

Juventud fresca y celosa,

Devorada entre minutos y horas.

Es un capricho que nace

Desde la necesidad

Entre niñas tristes y melindrosas

Por hombres que no se enamoran.

En palabra es convenido

Un silencio prudencial.

En el acto seguido

alguno sin remordimiento miente,

otros arrepentidos hieren

A quien no sabe la verdad.

Cualquier cariño es bienvenido

En los hogares fríos;

Haga bien, haga mal.

A falta de un amor sentido

niñas tristes y melindrosas

Se abren de par en par

Se les resbala la ropa,

También la buena moral.

Por hombres que nunca, jamás

se enamoraran.

No hay comentarios:

Publicar un comentario