jueves, 28 de abril de 2011

lb. Automatismo.

Quizás es por la lluvia
que gotean mis ojos en mares,
o tal vez es por tus males
que revuelve en mi pecho aguas turbias.
Se eleva la marea
y los recuerdos tempestuosos
invaden mi cabeza con la tuya.

Puede ser que lo nublado
revuelva mis memorias
de mejores tiempos
cuando no existía la bruma.
Quizás es por la lluvia
que reminiscencias de tu risa
atormentaron mis oídos
con el silbido de la brisa.

Tus lentes de pasta,
una fotografía en un marco púrpura,
cuaderno lleno de epístolas,
tu sonrisa tan grata,
y tus bromas tan extrañas...
ignoran tu ausencia
en mi cabeza
hoy más que nunca.
Y quizás es por la lluvia.


***ejercicio de "automatismo" hecho en clases hecho en 30 minutos.

sábado, 23 de abril de 2011

ab.

- A veces un beso sòlo quiere decir un beso.
- a veces, sòlo a veces.
- ¿a besos?
-a veces.

martes, 15 de junio de 2010

Juego de niñas (y hombres).

Juventud fresca y celosa,

Devorada entre minutos y horas.

Es un capricho que nace

Desde la necesidad

Entre niñas tristes y melindrosas

Por hombres que no se enamoran.

En palabra es convenido

Un silencio prudencial.

En el acto seguido

alguno sin remordimiento miente,

otros arrepentidos hieren

A quien no sabe la verdad.

Cualquier cariño es bienvenido

En los hogares fríos;

Haga bien, haga mal.

A falta de un amor sentido

niñas tristes y melindrosas

Se abren de par en par

Se les resbala la ropa,

También la buena moral.

Por hombres que nunca, jamás

se enamoraran.

sábado, 12 de junio de 2010

Aquella casa de piedra

Casas que no siempre fundan hogares con cimientos del concreto más sólido y vigas del roble más robusto. Y esas casas que son sólo eso, son una casa y no un hogar.

Los grupos ligados por sangre tampoco son familia pues, la solidaridad más forzada, la aceptación menos genuina y las apariencias más convincentes son sólo por coincidencia, por estadísticas, o por la inexplicable voluntad de Dios. Nunca una familia.

Curiosamente, sobre esas colinas se asoma entre sus recónditos caminos una casa que, sólo es casa de quienes nunca fueron familia, mucho menos fundaron un hogar.

Y mis ojos que la ven se afincan en la evidencia que demuestra que de haber sido de otro modo no hubiese sido abandonada con tan poco remordimiento. No ha sido el tiempo el victimario de las puertas rotas que entre rabietas se patearon. Y entre el filo de las paredes rayadas con historias de estaturas, las chimeneas cenicientas dónde nunca hubo calor, algunos recuerdos son burlados en los marcos que retratan el mejor momento fingido.

Algunas normas pasadas fueron la estética y el orden. Hoy quedan los restos invisibles desplomados en el piso. Aparentemente todo permanece inalterado; pero las fisuras irreparables en las piezas materiales son un ligero reflejo de los dolores internos.

A aquella casa la llamaron "La Periquera", pues sus habitantes eran reconocidos por tener una lengua incansable, una conversación dispersa y un escándalo perenne. Y entre palabras y gritos, murmullos y refunfuños se convirtió en el templo de la disputa prepotente y sin argumentos, de la ofensa verbal y de la venenosa calumnia. Claro está, que la "gente de buena familia" se califica según el oficio lucrativo, los modales refinados, y cosas que se tienen mas que no se son. Con tal de tener y parecer, las verdades podían ser apartadas y custodiadas con gran afán. Muchos secretos y mucho afán.

Aquella casa de piedra se desbordaba en relaciones viciadas y se doblegaba fácilmente ante lo que el dinero pudiera comprar. La verdadera libertad se comprometía para satisfacer las necesidades menos empíricas pero más básicas y se hizo esclava de las cosas que pronto eran basura.

Aquella casa de piedra, como muchos creen, no está abandonada. La piedra pasó de soportar una casa a fundar un hogar. Ahora es habitada por personas con la disposición de sentir y la intención de ser sentidos, lo que fuera que corriera por sus venas. Poco tienen de sangre y, aún asì, mucho de familia. Esos chicos y chicas consiguieron el amor por sus vidas cuando se resignaron con la muerte, cuando conocieron a su piedra. Hoy este lugar es más sólido que nunca; inquebrantable ante la más feroz de las tormentas o síndromes de abstinencia.

martes, 22 de septiembre de 2009

Nuestro mar de plata

I Persona
De permanecer mis manos hundidas en esta tierra,
aquí, dónde alzaron mi mirada hacia el cielo,
dónde mi corazón sepulta sus anhelos;
De permanecer aquí...
mis ojos, un destello nublado.
mi vibrante latido,
el que le marca a mis pasos el ritmo,
arrastrados en letargos.
Y el rincón dónde más existo
invadido por grietas
ocasionadas por tu mezquindad.
De permanecer aquí
una vida más que pierde su razón,
una muerte más por inercia.

II Persona
Y tú, que conoces la velocidad del tiempo,
y las batallas retrocederlo,
y el escondite de sus cicatrices
reflejos de su paso,
erosionan tu piel, tus actos.
Tú, quien con él ha recorrido más veredas
intentando convencerlo de regresar a ese espacio
donde aún de mi no conocías
y enmarcabas colores acariciados por tus dedos.
Ahora pretendes luchar una batalla perdida.
No me alío, no soy enemiga
solo que tu guerra no es la mía.


III Persona
Inquieto espera un mar de plata,
un viento bondadoso,
una revoltosa marea.
No existe el abrazo verdoso
protector de las cargas del cielo.
No es sol que conozco, no es igual el suelo,
pero las aguas que aquí navegamos
son las mismas que allá nos esperan
a que en ellas naufraguemos.